HISTORIA GNOMA. IDEA ORIGINAL DE ARTROS,

Un lugar donde los héroes se reúnen a discutir, reír y beber!

HISTORIA GNOMA. IDEA ORIGINAL DE ARTROS,

por o-o el Lun Sep 19, 2005 6:14 am

PARA SALVAR EL POST

(Artros) Ejem!! ejem!! Existía una ciudad gnoma escondida (esto es ciertamente absurdo lo se, pero así lo indica la historia) en la que vivía un gnomo llamado Casiinventordeproductosfacialespara... pero lo llamaramos Casiin será mas fácil, un día observaba la carretera cuando vio aparecer una caravana de... humanos, que extraño ver humanos por esos parajes, Casiin sintió gran emoción, a los gnomos les encantaban las visitas(mas que nada para poder investigarlas y observar sus comportamientos), así que decidió acercarse y darles la bienvenida a su pueblo...

(Ashuram) ``Es curiosa la manía que tiene esta raza de llenar hasta los topes de cacharros los carromatos e ir ellos después al lado de los bueyes... Habrá que venderles el Compresorderopa, por ejemplo, para que hagan sitio...´´ Casiin nunca dejaba de elucubrar mientras andaba, da igual a donde fuese. En una ocasión su Maestrodegeotecnica de la Escueladeingenierosdecaminos le echó la bronca durante una clase práctica de campo porque tenía la mirada vete a saber en qué capa del infierno. Siempre parecía estar más allá de toda realidad, pero sólo por su pasión inventora.
La caravana se detuvo junto al Pozodegranito, junto a la Entradaoeste de la Granmurallaquesefundeconelentorno, todo un portento de ingeniería en comunión con la Naturaleza. Casiin se acercó al que parecía ser el comerciante de la tribu, un hombre maduro ya canoso pero de mirada viva y rostro risueño.
Estaba manipulando lo que parecía ser un artefacto de dos brazos con ruedas dentadas que se entrelazaban. El hombre lo asió como unas tenazas con la mano derecha mientras lo cerraba en el borde de un bote de barro de tapa metálica. También éste bote era curioso para el gnomo, la tapa parecía estar fundida con la cerámica en el borde del bote. Ante el asombro del gnomo, las tenazas mordieron la tapa metálica y quedó enganchada. La tapa se fue desprendiendo a medida que el hombre daba vueltas a una rueda de las tenazas. Una vez abierto el bote sacó con una fina daga algo parecido a fruta. Con gran satisfacción se llevó el alimento a la boca y se relamió.
El hombre salió de su ensoñación para darse cuenta que tenía junto a su rodilla izquierda un gorro rojo chillón con copete verde que le hacía cosquillas y bajo éste un ser con cara de no haber visto comer a nadie en su vida.
Pero ahora estás en una tierra donde nadie te va a pedir cuentas y acabas de hacer un nuevo amigo, ¿no? Mañana puede que no estés aquí y te ayudaría desahogarte un poco -¡ay, esa curiosidad, que no pocas veces costó la vida a uno de sus congéneres!
- Yo antes era un noble de mi ciudad, político de la región. Hubo una crisis, desacuerdos, intrigas y venganzas personales. Esta espada de mi familia intervino en ellas. Me enseñaron a manejarla como se les enseña a casi todos los nobles. Pero yo la utilicé como la utilizan los villanos. Ahora me valgo de mi labia y elocuencia para hacer de vendedor y buscarme la vida.

(Ashuram) Casiin pensó en lo triste que puede llegar a ser verse alejado del hogar y los seres queridos por causas ajenas a su voluntad y de lo duro que es que se obligue a alguien a tomar partido en temas escabrosos. Como buen inventor e investigador tenía su vena aventurera, deseos de explorar más allá del valle donde vivía, pero no se engañaba que seres como él en un mundo tan agitado y en tierras peligrosas eran presas potenciales para cualquier cosa...
- Me encantaría acompañarte con la caravana. A mí nada me ata aquí salvo mis amigos, o mi paternalísimo tío Rododendro Cascanueces y su mujer. Sería una ocasión fantástica para recopilar información y con ello hacer prosperar mi negocio.
- No digas tonterías, jovencito. ¿Ves aquellas montañas al Este de tu hermoso valle? Por el Paso de los Colmillos hemos venido hasta aquí. ¿Te imaginas porqué lo llaman así? –adoptaba el gesto y la expresión de un padre echando la bronca del siglo a su hijo-. Ten cuidado con lo que deseas. Más allá de tu hogar todo es peligro, mi espada ha tenido que cruzarse con él en muchas ocasiones. Incluso a Sturm y sus hombres les costó trabajo defender a esta gente. Nosotros no nos quedaremos más de una semana aquí, lo justo para descansar y comprar provisiones. Venimos desde el Norte dando todo tipo de rodeos para no encararnos con el mal y vamos hacia el Sur, a tierras libres y desocupadas, para alejarnos de él todo lo que podamos –se incorporó después de la reprimenda y giró bruscamente el rostro para no dejar ver una lágrima.
Estaban pasando ya por la Entradaoeste y el comerciante se sorprendió de lo bulliciosa y vital que era la ciudad. Las casas eran más altas de lo que había imaginado en unos gnomos, casi todas de tres plantas pero con la altura de bloques de dos en ciudades humanas. Un humano de mediana estatura hubiese entrado en cualquier sitio pero medio encorvado. En todas ellas, en la planta baja, se albergaban espacios comunes con enormes inventos que facilitaban la labor de las hogareñas hembras gnomo. A través de las ventanas de los bajos salían tubos, chimeneas que trepaban por las fachadas hasta los tejados, curiosas estructuras de tela circular con varillas radiales que les daban forma... Casi todos los bloques eran cuadrados con chaflanes en las esquinas. En algunos de los bajos se habrían puertas al exterior de pequeños comercios y tabernas.
- Escúchame, Gladia, cálmate y sé sensata –Sturm soltó una mano de las riendas para apoyarla en un hombro-. Si Ganímides tiene la clave para destruirle, o la conseguirá en el futuro, es obvio que debemos cuidar de él ¿no? ¿Para qué le hemos seguido todos entonces? Y a mí no se me fulmina tan fácilmente, cielo. Y menos ahora que sé que desea hacerlo. Si ese montón de estiércol de verdad quiere acabar con nosotros no es inteligente mandar un aviso ¿no? Los Dioses no iban a darnos estas visiones para nada. Son duras de soportar pero útiles. Buscaremos remedios contra todo eso como sea, es un juramento. ¿Lo has oído? Que se me lleve el peor esbirro del Caos si no cumplo...
- ¡No digas eso! –estaba casi histérica. Sturm entonces volvió su mirada a ella y le susurró.
- Mírame, Gladia, te lo ruego –sus palabras fluían dulcemente y en torno a él parecía que hasta la brisa se parase- Ya no hay temor.
Gladia se secó el rostro con el pañuelo y le miró. Inmediatamente le sonrió, respiró hondo y mientras murmuraba una plegaria reposó la cabeza en su hombro. En pocos segundos, debido al agotamiento, se durmió. “No dudes, amor mío. Su destrucción”, susurró el caballero.
Ambos carromatos estaban ya muy adentrados en el Paso de Alas Oscuras. El primer tramo se hizo apenas con dificultad. Tenían aún jornada y media por delante para atravesarlo y la segunda parte era más escabrosa, con un camino menos cuidado. Se pararon para establecer el campamento bastante antes del ocaso para preparar defensas. Las guardias las harían como la noche anterior. Decidieron poner los carromatos uno junto a otro con sitio suficiente para desplazarse todos ellos y las monturas en el espacio intermedio. Casiin ingenió la manera de poner una red por encima de los carromatos con alguna que otra trampa de fogonazos cegadores. “Si de verdad hay bichos que atacan desde el cielo, me voy a reír”, comentaba. Alrededor del campamento, como a una treintena de metros, plagó el bosque de trampas. Gladia se preparó un conjuro de luz y otro que ayudaría a Ganímides a golpear mejor con su arma, dado que él ya no tenía tanta fuerza como Sturm. Ambos hombres pusieron en los flacos que no estaban cubiertos por los carromatos una especie de muro de troncos y maleza espinosa. Y tras rezar cada uno a su manera, se dispusieron a pasar la noche.
Sturm besó en la frente a la muchacha antes de retirarse. “No dudes, amor mío. Su destrucción...”
JAJAJAJAJAJAJAJAJAJA
o-o

 
Mensajes: 1032
Registrado: Lun Sep 19, 2005 5:52 am

Volver a Taberna del Dragón