por Belgica el Jue Ene 12, 2006 12:18 am
Agotado y de mal humor, fui aumentar el cuerno. Era mi dueño del trabajo, Benoît, quién me decía ir al momento a su oficina, ya que había hecho un descubrimiento sensacional. Benoît era un hombre más bien grassouillet y de pequeño tamaño, pero a parte su aparición,