bueno, en el foro de atalaya vigia he escrito estas dos historias, una de warhamer fantasy y otra de 40000, las pongo aqui por si a alguien le gusta esto...
estan bastante elogiadas, asi uqe espero uqe a vosotros os gusten tambien ( advierto, no son historias tipicas, es un poco mas....dramatico y variado)
fantasy
Aun quedaba una hora para el amanecer cuando Listish se despertó. Cuando empezó a recordar donde estaba, la sangre le comenzó a hervir. Salió de su tienda y contempló el campamento. Muchos de los soldados druchii ya se estaban preparando para la batalla con la sed de sangre reflejada en cada uno de sus movimientos.
Volvió a entrar en su tienda y preparó sus armas y su armadura ligera. Se quitó sus ropas y se puso una camisa larga negra y unos ligeros pantalones de ese mismo color. Se colocó la cota de malla ligera en el cuerpo, la sujeto con un cinturón y finalmente se puso la capa con cuello alto para ocultar el rostro
. Cogió sus armas y las metió en vainas que colocó en el cinturón: 2 dagas de manufactura élfica normal, una espada corta de exquisita manufactura también élfica y otra daga que era imposible de reconocer como humana o élfica. Listish la cogió y la miró embelesado por el brillo verdoso de su filo. Era una daga perfectamente equilibrada, conseguida en uno de sus ataques del cinturón de un mago, cuya cabeza acabo clavada en una pica junto con el resto del ejercito humano. Listish sonrió al recordar esa batalla, guardo la daga y salió de su tienda con el rostro oculto salvo los ojos.
Todos se apartaron a su paso mientras el avanzaba hacia la tienda del general Kurl Vaneth. Entró sin avisar y encontró al general colocándose la armadura pesada para montar en gélido con la ayuda de dos escuderos.
- Pasa Listish, pasa, tengo que hablar contigo.
- Como mi señor ordene.
- Hoy volveremos a combatir, como bien sabes, pero algo me preocupa. Ha llegado mis oídos que el ejercito de esos bárbaros humanos cuenta entre sus filas con 1 hechicero élfico. Naturalmente a mi no me preocupa lo mas mínimo, puesto que todos sabemos que nuestros primos son unos ineptos, pero puede que eso confunda a algunos de nuestros soldados. Creo que ya sabes lo que quiero que hagas...
- Por supuesto señor, puedes dar a ese elfo por muerto.- dijo Listish mientras hacia ademán de irse.
- A, por cierto, mata también a su general, no quiero perder tiempo en esta estúpida batalla.
- Como ordenéis señor.-dijo Listish escupiendo cada palabra.
Salió de la tienda y abandono el campamento. Cuando ya había avanzado varias decenas de metros, se volvió y contempló como Vaneth empezaba a organizar las tropas ya formarlas para partir montado en su flamante gélido. Por fin Listish perdió de vista el campamento y se adentro en un bosque. Su paso lento y pesado dio paso a unos movimientos ágiles, rápidos y certeros tal y como le habían enseñado en el templo de khaine. Siguió avanzando varios kilómetros y de pronto se detuvo al contemplar
Por fin el campamento de los humanos.
Cientos de tiendas de campaña de color amarillo y rojo dispuestas en perfecto orden, miles de soldados vistiendo esos mismos colores y armados con espadas, arcabuces, lanzas, alabardas o picas formaban preparados para manchar, centenares de caballeros ataviados con las armaduras pesadas que Listish reconoció como pertenecientes a la Reiksgard (no se escribirlo bien), y en medio de todos distinguió con su aguda vista élfica a un hombre corpulento ataviado con una exquisita armadura que parecía demasiado buena para ser humana (a ojos de Listish) y montado sobre un fiero caballo de guerra y a una esbelta figura ataviada de blanco con una capa de color azul claro y un bastón centelleante en la mano. Había localizado a sus objetivos, así que ahora solo pida esperar...
Listish espero pacientemente y sin moverse ni un ápice hasta que por fin las bárbaras hordas humanas que se escudaban entre caballeros y cañones, avanzaron hacia el campo donde la sangre se derramaría.
El asesino se puso en acción y avanzó por el lindero del bosque sin perder de vista a su primer objetivo: el mago.
A lo lejos convenzo a divisar el ejercito de su general, y la sangre le hirvió, pero no se dejo dominar por ella. Era algo que había aprendido en el templo de khaine y aquello lo diferenciaba de los guerreros normales.
De pronto el ejercito humano se detuvo a 100 metros del ejercito de los druchii. Listish pudo ver como cargaban los cañones y morteros, como los arcabuceros se colocaban y como el general del ejercito se quedaba en al retaguardia, dando unas muestras de valor impresionantes.
De pronto todo ocurrió muy rápido: los espadachines imperiales, lanceros y alabarderos avanzaron a paso lento y firme, mientras los arcabuceros rociaban alas filas negras y moradas de los elfos oscuros. La caballería pesada avanzaba por un lado y los herreruelos por el otro mientras los cañones y morteros lanzaban muerte a distancia. Los elfos oscuros también avanzaron en filas de lanceros, caballería ligera a los lados y caballeros gélidos por el medio donde se encontraba el general. Las largas filas de ballesteros lazaban disciplinadas ráfagas contra los soldados imperiales mientras los lanzavirotes habrían grandes flechas entre dichos soldados.
Listish avanzo con una velocidad asombrosa para quien no ha visto nunca a un asesino elfo oscuro y avanzó sigilosamente detrás de los cañones...
Su objetivo estaba entre un mortero y unas enormes rocas, rodeado de libros y con una espada con un brillo verdoso que delato su origen mágico los ojos de Listish.
El asesino siguió avanzando hasta llegar a la altura del mortero. Con el ruido de los disparos, nadie lo había oído y aquellos humanos que volvieron los ojos acabaron con una daga en la garganta, y habían sido 2 los desafortunados.
Por fin llegó al lugar que ocupaba el mago. Como por arte de magia, el alto elfo se dio media vuelta espada en mano, cosa que no sorprendió a Listish pues se trataba de un ser dotado de un arte misterioso.
- Voy a rebanarte al garganta, sucio elfo- susurro Listish. pero el elfo no respondió.
Con una agilidad sobrenatural, el asesino avanzo contra el mago haciendo una finta del centro a la derecha e intento clavar su espada en el cuerpo del elfo, pero este se aparto en el ultimo segundo visiblemente sorprendido por el golpe y con los ojos llenos de miedo. El asesino se rió a carcajadas del elfo y se preparo para descargar u golpe mortal en la cabeza, cuando de las rocas que el mago tenia al lado aparecieron 3 figuras: una con armadura pesada, un escudo y una espada que a los ojos de listish tenia ese brillo verdoso, otra figura con ropas de escudero y una vestida de blanco con una espada en la mano y un casco bastante grande. Esta última era una figura esbelta y alta,..... era un elfo.
Listish termino de descargar el golpe y el elfo se desplomo en el suelo con un pesado sonido. Se giro he hizo frente a la nueva amenaza, y descubrió al general, su escudero y a otro mago mas. Listish avanzo contra el general, pero este no se movió. Extrañado por ello, se concentro y encontró la causa: el mago estaba usando un hechizo de protección, que listish reconocido por el brillo verdoso característico de la magia que solo un asesino elfo oscuro podía ver. Cansado ya de la situación, Listish saco su daga mágica y la lanzo contra la cara del general, atravesó el escudo mágico y se paro en el aire a un gesto del mago elfo.
Irritado, Listish miro al mago y se dio cuenta demasiado tarde como para salvar la vida de quien era ese mago.
El hechicero le miro, sonrió y levantando una mano convirtió al asesino en llamas azules.
- Gracias amigo, ese asesino podía habernos matado si no nos llegas a avisar, amigo Teclis.- dijo el general al mago.
Al otro lado del campo de batalla, Kurl Vaneth observo la muerte de su asesino con una siniestras sonrisa...por fin se había librado de el...
40000
En mitad de la fría noche del planeta Revilus II soñó una trompeta en el campamento imperial. Mas movidos por la rutina que por la disciplina, los soldados se levantaron a sabiendas de cual seria su destino tras el escueto desayuno que les proporcionaban sus superiores.
Alter se levantó maldiciendo todo lo que se le ocurría en ese momento. Para el era peor saber a donde iba que el mero hecho de estar metido en una guerra que no le importaba lo mas mínimo. Con la rapidez que proporciona la rutina, se coloco su uniforme, sus botas y su casco y salió a formar al patio interior, donde le dieron una ración de comida, la cual, naturalmente, era siempre igual de escueta. Cuando se preparaba para subir al carro que los llevaría a todos hacia el sur, para cavar kilómetros y kilómetros de trincheras, el comisario Elnibal los frenó con su potente voz.
- ALTO!!!!!!!!!! Soldados del emperador, hoy no cavareis mas por la seguridad, hoy, intentareis aprovecharla. Dirigios a la armería, donde os darán un rifle láser, cargadores, una armadura anti frag y 5 granadas de fragmentación. Hoy demostrareis vuestro amor por el emperador divino, que el os guié y os de su fuerza.- dijo solemnemente el comisario.
Alter, mas que odiar a su superior, odiaba su manera de intentar embellecer sus palabras, pues detrás de tanta arenga, solo había guerra.
Se dirigió con resignación a la armería, donde recibió su equipo correspondiente. Cuando estuvo preparado, volvió a formar en la fila y finalmente subió en un camión que los transportaría hacia la trinchera que tantos meses les había costado cavar.
Alter pensó que era una ofensa llenar de sangre el trabajo de meses, pero sabia que este día llegaría tarde o temprano, y hacia tiempo que había aceptado su propia muerte..
Le colocaron en uno de los miles de kilómetros de trinchera y espero...
Hacia 2 meses que no usaba un arma, como el resto el grupo, y aun así los mandaban contra un enemigo desconocido para ellos. Desde su posición vio al comisario y a su escolta parapetado detrás de la línea de trincheras con un rápido chimera por si la batalla no se decantaba a su favor.
" Digno general" pensó con sarcasmo Alter.
De pronto todo el mundo se calló de golpe, y hasta el mismo aire se paró.
Alter suspiro e hizo una vacua plegaria al emperador a pesar de que había dejado de creer en el hacia tiempo.
En el horizonte manchado con polvaredas de arena, se empezaron a vislumbrar unas figuras sin forma definida. Su paso era lento y firme, produciendo un estruendo que minaba el valor de los hombres obligados a luchar. De pronto uno de los hombres perdió los nervios y disparo su rifle contra la nube de polvo, y un rayo rojo salió disparado contra el desconocido enemigo.
-Estúpido- fue lo único que dijo Elnibal mientras sacaba su pistola y con una extremada lentitud disparaba contra la cabeza del desgraciado soldado.
Tras este suceso, todo volvió a la calma, y la humareda se fue disipando a medida que las figuras se detenían...
Alter empezó a discernir a su oponente: unos hombres descomunales embutidos en negras armaduras de cuerpo entero y con unos bolteres de aspecto diabólico se alzaban ante ellos junto con desaliñados e igual de mal armados humanos con la mirada de loco. Pero lo que impacto a Alter fue la cantidad de tanques descomunales que tenia su enemigo: unos de tamaño normal con cañones láser y bolteres pesados igual de diabólicos que sus hermanos menores, y otros de gran tamaño y con armas que no tenían nada que envidiar a su portador.
Alter tragó saliva creyendo que seria su ultima vez mientras ponía el rifle en posición, fijaba las piernas y aflojaba su cuchillo intentando por lo menos llevarse a alguien consigo a la tumba.
-Hijos del emperador, hoy demostraremos nuestro valor y nuestras ganas de servir al dios de la humanidad- dijo Elnibal, dando ánimos a sus hombres.
Finalmente, las filas negras volvieron a avanzar, pero sus primeros pasos fueron recibidos con tímidos disparos láser, que pronto se transformaron en un torrente procedente de las trincheras bien parapetadas.
Alter disparo, al principio con miedo, y luego esa sensación fue sustituida por la ira y la locura de la guerra.
Los bolteres enemigos respondieron con una ráfaga corta y certera contra los defensores, y muchos puestos quedaron vacíos en el acto, salpicados de sangre. Los enormes tanques negros dispararon sin piedad y las hordas de bárbaros se lanzaron corriendo contra los asustados hombres leales.
Alter vio como uno de esos bárbaros se le acercaba rápidamente y dirigió su arma contra el. Disparo y logro acertarle en el pecho, tras lo cual su atacante tropezó y callo al suelo, sin vida. No tuvo tiempo de sentirse aliviado, pues filas y filas de bárbaros se acercaban hacia su posición con la mirada inyectada en sangre y sus armas preparadas para cortarle la cabeza. Alter, sabiéndose perdido, hizo algo sin pensar, sin duda sabiéndose muerto. Tiro su arma al suelo y saco su rista de granadas, quito las anillas y salto la trinchera. Tenia poco tiempo, así que corrió con todas sus fuerzas en dirección a los bárbaros mientras una lluvia de balas y sierras le caía encima de su apenas protegido cuerpo. A el ya nada le importaba, solo estaba el y esos bárbaros. Como inducido por el mismísimo emperador, se tiro sobre aquellos insensatos justo cuando las 5 granadas estallaban dejando fragmentos de metralla y de otros materiales mucho mas repulsivos en todas direcciones.
Justo antes de morir esparcido, Alter pensó: " Es curioso como y a quien reclamara el emperador en cualquier momento"
A la noche siguiente, la trinchera que había estado limpia, esta inundada de sangre y de cadáveres, en su mayoría imperiales. La guerra había ganado, y con ella el caos, que había retrocedido sabiendo las defensas imperiales destruidas para su próxima incursión.
Detrás de aquella desgarradora imagen, una extraña figura contemplaba el desolado espectáculo. Finalmente, aquel misterioso ser se dio la vuelta y una extraña aura dorada le rodeo, dejando ver una armadura brillante dorada y una lagrima resbalando por su mejilla llorando por las vidas allí perdidas sin razón.