por Ultros el Dom Nov 11, 2007 6:09 am
recuerdan que les prometi una historia, nadie dijo si queria estar en ella asi que hice este cuento para que vean, es algo parecido al primero que hice, publicado aqui tambien... por cierto sigo baneado...
Estuvimos caminado durante días, nuestros pasos se hacían cada vez mas lentos, el cansancio nos abrumaba, era nuestro fin, todo indicaba a que seriamos devorados por esa manada de lobos que nos perseguía, ya se habían llevado a 3 de nosotros, 2 habían logrado escapar y esperábamos, no, solo uno de nosotros esperaba que regresaran con ayuda, yo, todos estábamos abatidos, el poco dormir nos traía los nervios destrozados, el poco comer nos había debilitado, el miedo, que extraño, eso era lo único que nos mantenía con vida.
Seguíamos adelante, sin saber que nos esperaba, solo sabíamos lo que nos seguía y nuestras esperanzas estaban en que lo que estuviese adelante, fuese siempre mejor, pero, extrañamente eso fue lo que nos trajo aquí, a esta incertidumbre, como desearía encontrar un peñasco y lanzarme, seria una muerte rápida, e incomparablemente mejor que la que tuvieron nuestros fallecidos compañeros.
A cada paso, sin darnos cuenta, dejábamos atrás nuestras esperanzas, y nos adentrábamos mas, en el bosque del terror, comenzamos a ver sombras en donde no las había, a oír gritos de dolor donde solo estábamos nosotros, la locura nos invadía, al paso que el anochecer, oscurecía nuestros corazones, un nuevo ataque tal vez, a quien elegirán ahora, espero que no a mi, solo nos queda caminar y rezar por que a quienes confió mi existencia, a aquellos, que creo escaparon, no, a los que espero, que hayan escapado, regresen, y traigan ayuda.
Ya se escuchan los aullidos, ¿por que esas cosas no nos dejan en paz?, por que tuvimos que entrar aquí, estaríamos mucho mejor si nos hubiésemos quedado, como mucho tendríamos una muerte rápida, otro aullido, este fue mas cerca, hemos empezado a correr, en la oscuridad todo es igual, y una persona desesperada no ve nada claramente, así sin saberlo me he separado del grupo, estoy en un claro, las espesa hierba, llega hasta mis rodillas, aquí se puede observar a la luna, una ligera brisa hace que la hierba se mueva y puedo ver todo el esplendor del lugar donde estoy, un rugido, miro a todas partes, es muy difícil saber de donde viene, me hinco y ruego que mi muerte sea rápida, miro la cielo, no le pido a ninguno de esos dioses que nos abandonaron un rescate, toda la esperanza, la he perdido, no tengo nada, se oyen unos pasos, una respiración, demasiado rápidos para ser de mis amigos, mantengo el rostro hacia el cielo, espero que muerdan mi garganta y mi muerte sea veloz.
Siento como el animal, esta frente a mi, siento su respiración en mi pecho, no puedo mirarlo, el terror no me deja mover, me olfatea el cuello, si, ahí es donde debes de morder, pero pasa de largo, me quedo paralizado unos minutos, aun no puedo creer lo que ha pasado, me levanto, camino cuidadosamente, puede que la suerte no sea tan benevolente una segunda vez, pero mi cuidado no es tan bueno, doy un paso en falso y caigo por un despeñadero…
vamos no sean timidos opinen, opinen.