por anorak el Lun May 07, 2007 6:53 am
hola damas y caballeros,yo soy anorak y ustedes no
se que a la mayoria... no, a todos les caigo mal, no se preocupen el sentimiento es reciproco,pero he estado haciendo esto en los ultimos dias y kiero k me digan k dicen de el...
Iba un chico en medio de una calle sin transito, alrededor de las doce, rodeado de casas, y acompañado de la soledad, iba sonriendo, saltaba de la alegría, tocaba sus labios, sentía un ligero cosquilleo cada vez que lo hacia, y sus ojos se cerraban, y inclinaba su cabeza hacia atrás, como evocando un momento, queriendo atraparlo para siempre ahí.
Su hogar era su destino, pero los pasos lentos, y cortos que daba, con sus saltos intermitentes, con las carcajadas efímeras y las momentáneas paradas que hacia para contemplar el cielo, aletargaban mas la llegada a su morada.
En las casas se veían intermitentes sombras, unas quietas, las otras, con movimientos que se cortaban antes de terminar, el camino, solitario que se hacia mas tenebroso cuando el soplo del viento, el frió aullido que lanzaba, cual canto de sirena, que como hermoso es para atraer a los marinos, es igual en su mortalidad pues serán devorados con fiereza sin igual.
Las pasajeras luces de los faroles, iluminaban sus soñolientos ojos, que alimentados de ilusión los veían, caminaban en sentido contrario al destino que el buscaba y era de esta manera, que el, estaba arropado en la oscuridad, a la vez, que la luz le rodeaba.
Se oyó a lo lejos un estrepitoso sonido y un sobresalto rompió la quietud, pero, a pesar del pequeño susto, la casa quedaba aun muy lejos para detenerse, acelero el paso unos minutos, pero sus sentidos le traicionaron, sus oídos oyeron el cantar de un grillo, su rostro sintió la fresca brisa nocturna, sus ojos cerrados no veían mas allá de sus recuerdos, sus pulmones se llenaban del frió aire de la noche, y sus labios dibujaban una sonrisa y su paso se vio ralentizado de nueva vez.
Un auto a gran velocidad se podía oír, miro hacia atrás, nada, pero el auto aun se acercaba, su cuerpo de nuevo comenzó a seguir el movimiento linear del pavimento, una luz le alumbro desde la espalda, su sombra se ennegreció, el auto se oía mas cerca, su cuerpo giro, sus pupilas se hicieron mas pequeñas, una luz muy potente se acercaba a el, un dolor insoportable le recorrió desde las rodillas, a la cadera, paso por toda su espalda, y termino en su cabeza.
Rodó unos metros, a cada centímetro recorrido, un nuevo dolor que acompañado de una nueva cicatriz, daba nuevas facciones a su cuerpo, estaba acostado sobre el pavimento, con su mejilla tocando el suelo, sus ojos percibían dos luces rojas que se alejaban de el, mientras sus labios sentían, un cosquilleo extraño, lo mismo que en su frente cuello, brazos, y piernas, algo se escurría en ellos, un temblor en su cuerpo, pareciese que quería moverse, pero no podía, ni siquiera podía lanzar el grito de dolor que reflejo su cara, su respiración, jadeante, comenzó a acelerar y sus ojos a languidecer mientras su cuerpo se empapaba, sabia de que estaba empapado su cuerpo, no había mas que hacer, la noche era fría, solitaria, y así el sueño empezó a ganar terreno, aunque el dolor era horrible, tenia mucho sueño, y la idea de dormir era tan reconfortante, cerro los ojos y comenzó a oír el viento, a sentirlo y a recordar su momento mas feliz.