abran sus oidos y escuchen el decreto de la Reina Confu.
siento un odio tan grande.. unos deseos de mortificarlos y achacarlos con mis propias manos que tiemblo de placer con tan solo pensarlo
quiero destruir hasta la ultima pieza de sus cuerpos, arrancar hasta el ultimo de sus cabellos, cortar hasta la ultima de sus carnes, destrozar, y hasta ablandar sus cuerpos en vida como a la carne..
es mi deseo de destruirlos tan grande y poco vacilante que me mantiene en conjunto con ustedes, solo para admirar cuanto sufriran el día que los asesine, cuanto cambiaran sus caras cuando las destroce, cuantos gritos soltaran cuando mis solas manos corten los hilos de sus delicadas vidas, de sus delicados cuerpos.. fragiles cuerpos que con un pequeño movimiento, y en tan solo un segundo pueden dejar la vida
pero mi deseo de su muerte, de su sufrimiento, va más allá.. quisiera torturarles de la forma más cruel, pero no usando herramientas, no usando criaturas deplorables, si no más bien usando mis propias manos, mis manos desollaran sus cuerpos, mis manos romperan sus pieles para arrancar las carnes rojas, mis dedos se colaran en sus cabezas para quitar sus ojos, mis dientes abriran en sus cuellos la herida mortal, una herida que no matara al instante, una herida que los hara agonizar mientras continuo con mi endemoniada labor..
a que suena bonito (: y me salio espontaneo xD (:
Escrito por Confu Duredspar publiquese comuniquese y cumplase este decreto de nuestra real Señora.
Gloria a ti mi Reina, Madre y Señora por tus deseos de misericordia sobre todos nosotros.















