por Limthir el Sab Abr 14, 2007 1:23 am
Habian llegado mas mujeres, de hecho Vampiras, pero aun asi, el vino concurria con gran fludio por la sala donde todos ya embriagados, empezaban con algunas mujeres orgias un poco pateticas.
El ambiete se vislumbraba con tono seco, acalorado, aun asi seguia mirando el cielo, esperando algo inevitable.
- Malkavian - propuse apresuradamente - el Druida ha de ir conmigo ha Dalreden, ciudada antigua, de hombres despotas y arrogantes, te crees capaz.
- Claro que si querido amigo - musita dando una risia poco agradable - de lo que decida tu grupo, no podremos evitar aquella ciudad - su cara mostro un deluvio de prepotencia, agregando por ultimo - y cual es la urgencia de ir alli, jijiji, si me hes posible saber, honorabe aventurero
- Asuntos que no son de vuestra incunbencia, ni para ti ni para tu Vampira atras mio, Naya es su nombre ? Malkavian - le dije en tono suspicaz - no importa, simplemene cuando lleguemos no quiero que ningun vampiro nos siga ni en la ciudad ni en ninguna parte, si no quieres que tu tiempo culmine.
Levanto la mano y Naya se retiro del sitio, formulandome una amplia sonrisa.
Jijijiji, elfos arroganes, insulsos y endebles, ya vereis como llega vuestra inmortalidad a mis manos, te llevare, Elfito, pero no dudes en que sabre que tramas, jijiji, patetico