por GALIZA CEIBE el Mié Jun 07, 2006 3:57 pm
Pautas del sueño
Cada noche, tanto si lo recordamos como sí no, soñamos. Podemos olvidar los sueños por la mañana, pero mientras se desarrollan las escenas oníricas, nuestro cerebro está extremadamente activo y nuestro cuerpo paralizado. Esta parálisis es esencial, porque, si no fuese así, podríamos actuar en sueños con consecuencias desastrosas. Normalmente, los músculos están relajados y no responden a lo que les ordena el cerebro. Sólo permanecen activos los músculos que controlan los ojos y la respiración.
Al despertarnos por la mañana, esta parálisis desaparece. Pero, en algunas raras ocasiones, algo funciona mal en el mecanismo que mantiene en reposo la vida del durmiente. En estos casos se puede sentir que la parálisis aparece en el momento de dormirse o de despertarse y que no es posible moverse, hablar ni gritar. Esta parálisis en sueños casi siempre va acompañada de un rápido ritmo cardiaco, dificultad para respirar y sensación de terror. La penosa experiencia todavía es más aterradora, porque el que la padece es consciente de su entorno, pero está atrapado en lo que los científicos llaman alucinación hipnogógica: un estado entre el sueño y la vigilia, en el cual los sueños son tan vívidos, que parecen alarmantemente reales.
Normalmente, el primer síntoma de la parálisis en sueños es un extraño sonido. A veces descrito como un silbido, también pueden oírse pasos, el ruido de un motor, o incluso una respiración profunda y sibilante, seguida de vibraciones del cuerpo, y lo que se describe como sacudidas, temblores y contorsiones. Extrañas luces pueden parpadear por la habitación. Pueden ser luces destellantes, pequeñas estrellas o formas luminosas. La habitación parece llena de una luminosidad fantástica y los objetos rodeados de aureolas de colores con destellos. Pero el aspecto más aterrador de la parálisis en sueños es la sensación de una presencia cercana. Es posible que no se vea nada ni se tenga razón alguna para esta convicción, pero se sabe que en la habitación hay alguien más. En muchos casos, la presencia es incluso visible y puede adoptar cualquier forma: humana, animal, demoníaca e incluso extraterrestre, que aparentemente puede cambiar a voluntad.
los fantasmas estan en nuestro cerebro