por xovietica el Mié Abr 12, 2006 5:15 am
bueno, espero que os parezca bien lo que he inventado y que no os resulte un toston pues es un poco largo, ahi va:
Allah Mae noto el desconcierto de los romanos:
- Supongo que no esperabais encontrar como lider de nuestro prospero pueblo a una mujer, se de buena mano que no estais habituados a ello. En mi pueblo nuestras artes viajan en las generaciones a traves de la mujer, aunque los hombre pueden aprender parte de su poder, prefieren adoptar papeles como de consejero o mensajero.
- Estabamos mal informados, eso es todo - dijo Antilus - Nos envian con presentes valiosos para que disculpeis los ataques indecorosos que habeis sufrido por parte de legionarios romanos ya apropiadamente castigados por nosotros. A mi Centurion Marco, tambien le gustaria entablar relaciones comerciales con su pueblo ya que sus artes medicinales son bien conocidas en toda la zona, asi como, me temo, el paradero de su poblado. Tambien sabemos que tienen informadores extendidos por toda la region, por lo cual estara enterada de que se avecina una importante guerra, por lo cual mi Centurion desea disponer de sus servicios si fuese posible.
No pudimos enterarnos del resto de la conversacion, ya que en ese momento Allah Mae solicito a los presentes una conversacion a solas con el llamado Antilus. Así decidimos ir a preparar lo necesario para nuestra partida, a pesar de las protestas de Beara, que parecia extrañamente ansiosa en conocer el final de la conversacion...Beara siempre me ha parecido distinta a nosotros, supongo que por su aire misterioso y sus extraños rasgos que nunca habia visto en ningun otro. Todos sabemos que no nacio entre nosotros, pero su procedencia es un secreto todavia para mi.
Antes de que Allah Mae acabase la entrevista con Antilus, tuvimos que emprender nuestra marcha, asi que comenzamos a atravesar el bosque con rapidez hacia el este. Depues de varias horas el agotamiento nos pidio un alto, y decidimos hacer nuestra primera comida. Me encargaron ir a buscar algunas clases de bayas, asi que camine hacia el lindero del bosque llenando mi saco con ellas, cuando, de pronto, escuche unos sonidos extraños. Me dirigi hacia donde provenian y encontre a un muchacho practicando con su espada.
- Esto empieza a hacerse habitual- pense.
Su expresion no mostraba agresividad, sino preocupacion, asi que no crei que fuese peligroso y me acerque para hablarle. En ese instante el chico me sintio y se giro lanzando un mandoble hacia mi, que a pesar de que consiguio refrenar, esquive por poco. Se disculpo con una expresion de estar extrañado de mi presencia, pero yo tambien estaba extrañada de la suya en el bosque, asi que le dije:
- Me llamo Mialla, camino con otros compañeros hacia el este. ¿Quien eres tu? No es seguro andar por estos parajes con los tiempos que corren.
El chico parecio dudar su respuesta:
- Me llamo Oasget, conozco los tiempos que corren, pero no he de decirte cual es la razon de mi presencia aqui, unicamente que me encuentro practicando con mi espada.
Me escamo su discrecion, pero la encontre logica, asi que le dije:
- Bueno Oasget, mientras no seas un enemigo, y creo que no, yo estoy buscando bayas para la comida, si quieres unirte nos encantara compartirla contigo.
Me gire en direccion a nuestro campamento suponiendo que el muchacho no aceptaria, pues mi intencion era que se confiase para luego poder seguirlo, y descubrir que era eso que no queria contar. Camine despacio esperando la reaccion del chico....