por xovietica el Mar Abr 11, 2006 5:35 am
corrí hacia mi aldea tan rápido como mis piernas me dejaron alejarme del lugar.
cuando llegué a casa me di cuenta de que había dejado caer las hierbas para Allah Mae, así que decidí ir a disculparme a su cabaña.
al salir me la encontré sentada en el tocón del huerto admirando el movimiento de las ramas de los árboles, antes de que pudiese pronunciar palabra comenzó a hablar:
-Mialla, se lo que te ha ocurrido, no debes asustarte, pero has de saber que las tropas de los hunos estan atravesando nuestras tierras avanzando hacia una nueva aldea romana. El general Radkob ha conversado conmigo en privado para solicitar los servicios y ayuda de nuestras gentes. He meditado si deberíamos mantenernos al margen, pero es bien conocida la crueldad de los romanos para con las personas que practican nuestra religión. Así que he tomado la decisión de enviar a mis tres mejores alumnos en las artes de la naturaleza para que los acompañen: Beara, Liriana y tu, Mialla.
-Pero Allah Mae! No estamos preparados todavía!
-Si lo estais mi pequeña Mialla, esta noche realizaremos el rito para convertiros en maestros, y mañana al amanecer marchareis hacia el este donde os recibira el general Radkob, tal y como hemos acordado.
Súbitamente mi vida había tomado una dirección completamente inesperada y distinta a la que me había imaginado....mientras intentaba asimilar todo lo que estaba ocurriendo, el ejército de los hunos ya casi podía divisar el humo de las hogueras romanas...