por -Dhemios- el Mar Abr 25, 2006 1:58 am
Me baje de la carreta, mientras los otros se disponian a buscar una entrada, mas no hizo falta. La puerta se abrio sola desde el interior, y una comite de bienvenida, que mas parecian unos verdugos, comenzaron a salir de las oscuras entrañas de la montaña. Los primeros fueron lo q parecian ser escudos animados, de un tamaño un poco mayo q los enanos, mas consegui darme cuenta d q, tras los escurdos, se encontraban enanos d verdad, q se movian con mucha dificultad. Formaron un cemicirulo al rededor d la entrada, y detras d ellos se situarian la siguiente oleada d "bienvenidad", un numeroso grupo d hacheros, alarbaderos y enanos con armas d su invencion varia, los ultimos parecian meros civiles. El cemicirculo en el q se abian alineado comenzo a separarse por la mitad, dejando un pequeño pasilo, y de la pierta, ya por ultimo, surgo una figura q claramente seria el rey, bañado en un numeroso surtido de telas con diferentes inscripciones heraldicas y, un poco mas atras, siguiendo el protocolo, nuestro ya familiar enano vulgar, que nos abia acompañado hasta ahora, vestido en las mismas telas que su monarca. Empezaba a pensar q las ganas de reirme iban a poder conmigo......
Una vez todos formados, y con padre e hijo de sangre azul a la cabeza, note q todas las miradas, menos la del ya familiar enano cerberus, se estaban clavando en mi, con mas furia de la q podrian mostrar sus armas sobre mi. El rey aparto la mirada tras un pequeño "bufido de caballo" para dentro, y se dirigio a gambit, los demas seguian vigilandome.
No me habia movido desde que me baje de la carreta, pero no me hacia falta. Estaba visto q el mero echo de sacudirme el polvo desencadenaria una avalancha de peligrosa herreria enana sobre este oscuro servidor mientras yo, macabramente, me preguntaba si los escudos de la muralla enana tendrian resistencia a la magia, y si las armaduras poseerian la misma capacidad reflectiva.
Comenzaba a reprasar, mentalmente, mi lbiro de echizos, en busca del mas caotico y d mayor area de efecto, cuando fui interrumpido por la conversacion de gambit y su peluda majestad. Alze mi vista, y tras fulminar a un par d enanos con la mirada, observe a los dos charlatanes, mas no preste mucha atencion. Al parecer los enanos nos ibana a dar algo (lo dudo) a cambio d un favor. Vamos, que nos estaban a punto de mandar a una mision suicida, en busca d un tesoro inexistente o imposible d alcanzar y q nos iban a recompensar con alguna miseria suya, seguramente 100 monedas d oro y, en el mejor d los casos, un arma oxidada y gastada.
Pero, o bien gambit sabia menos de lo q pensaba, o bien no conocia a los enanos, pues decidio aceptar la oferta solo por el echo de q nos mandaron acia donde nos dirigiamos. A cambio, y por si no fuera poco, aeris tuvo q quedarse con los enanos, dejandonos a un guerrero, una sacerdotisa, un habilodos ladron y un mago negro, un homogeneo y reducido grupo de cuatro, en direccion a una aventura mortal. Estaba visto q a mi me querian muerto, ¿pero q tendrian contra mis acompañantes?
Por el camino gambit comezo a darse cuenta del grave error al dejar a aeris detras, mas conociendole bien seguro q ya habia amañado algo. Viajamos muchos kilometros hacia nuestro objetivo, acampando lo justo y necesario....incluso llegamos a divertirnos en alguna q otra noche cerrada a la luz de la fogata, pero acabamos llegando al primer obstaculo. Un viaje que se me hizo corto y en el cual, por dsgracia y para defraudacion mia, no volvi a oir aquel endiablado sonido, mas aun tenia la esperanza d averiguar su origen.
El rio enfrente, una caseta d barcas a la orilla del primero. Gambit contempla el panorma, mira la otra orilla, despues la caseta, fija su mirada en la mitad del rio y luego se da la vuelta. Le otorga el papel d guia al guerrero y decide q deberiamos acamapar y esperar al retorno del barquero.
-Ya puedes estar de broma o aber perdido el juicio si piensas esperar aqui sentado el resto de tu vida- Le comento.
Me bajo de la carreta y me acerco al embarcadero, donde habian una serie d pequeñas barcas ancladas. Estaban diseñadas para 2 personas, aun que parecian apenas poder resistir a un mediano. Señale una barca.
-Si, y?- me contesto Gambit -Que quieres? conducir tu las balsas por aguas desconocidas?-
Ice caso omiso de la respuesta, cogi una piedra y la deposite encima de una barca. Para sorpresa de los demas, la soga atada que mantenia unida el pequeño transporte al embarcadero de madera se deshizo sola, la barca se movio lentamente y luego se dirigio hacia la otra orilla.
-De verdad esperabas encontrar algun barquero en estas tierras, olvidadas d la mano d dios? tierras peligrosas incluso para los d mi clase?- le pregunte - No creo q sobreviviese al viaje d vuelta, no despues d pisar la otra orilla. Este hechizo, usado sobre las barcas, es ya muy antiguo-
Nadie dijo nada. Se limitaron a subirse a las barcas y pasamos al otro lado. Eidahan se coloco al frente y continuamos por el oscuro sendero. monstruos deformes saltaban d vez en cuando, problemas menores, mas no parecian atacar por mero instinto, algo en mi interior me decia que no eran mas que esbirros....